5 de octubre de 2023

El cuerpo experimenta cambios naturales con la edad, pero quienes viven con diabetes pueden enfrentar transformaciones más severas o síntomas intensificados de incontinencia urinaria. Las concentraciones elevadas de azúcar en sangre generan daños en vasos sanguíneos y nervios, provocando problemas sexuales y vesicales.
Entre el 50 y el 80% de las personas con diabetes tipo 2 desarrolla algún problema urinario a lo largo de su vida. Entender la relación entre ambas condiciones es el primer paso para manejarlo.
Existen opciones terapéuticas para la incontinencia urinaria, pero requieren considerar edad, salud general e impacto en calidad de vida. Un control efectivo de la diabetes representa una de las mejores estrategias preventivas, mejorando tanto la función sexual como los problemas urinarios al evitar daño nervioso.
Neuropatía diabética: cuando los niveles de azúcar en sangre se mantienen altos durante mucho tiempo, pueden dañar los nervios que controlan la vejiga, originando vejiga neurogénica.
Vejiga hiperactiva: el músculo vesical se contrae involuntariamente, generando necesidad frecuente de micción, incluyendo episodios nocturnos(nicturia).
Incontinencia de esfuerzo: los músculos del suelo pélvico se debilitan y puede aparecer la incontinencia de esfuerzo, que se manifiesta con pequeños escapes de orina al toser o hacer ejercicio.
Incontinencia por rebosamiento: la vejiga no se vacía completamente, provocando escapes involuntarios.
Infecciones urinarias: los niveles altos de glucosa también aumentan el riesgo de infecciones urinarias, que pueden irritar la vejiga y dificultar aún más el control urinario.
Lleva un seguimiento médico si tienes diabetes e incontinencia urinaria para mejorar tu calidad de vida. Es importante que procures controlar los niveles de glucosa en sangre y visites a tu médico periódicamente para que evalúe la salud de tu sistema urinario, así tu especialista ajustará los tratamientos y detectará a tiempo problemas como infecciones urinarias o daños neurológicos que afecten el control de la vejiga.
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Sí. La diabetes puede dañar los nervios que controlan la vejiga (neuropatía diabética) y aumentar el riesgo de infecciones urinarias, lo que puede provocar distintos tipos de incontinencia: vejiga hiperactiva, incontinencia de esfuerzo e incontinencia por rebosamiento.
La diabetes no controlada puede causar poliuria (orinar con mayor frecuencia y en mayor cantidad) por el exceso de glucosa en sangre. Una vez estabilizada la glucemia, la frecuencia urinaria suele normalizarse.
Sí. Los ejercicios de Kegel fortalecen el suelo pélvico y pueden reducir los escapes urinarios incluso cuando la incontinencia está relacionada con la diabetes. Se recomiendan como parte de un tratamiento integral junto al control glucémico.