Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Envío gratis en compras mayores a $1999 + envío 100% discreto

Producto ideal

Recomendado

13 de mayo de 2026

Ejercicios de suelo pélvico: consejos y posiciones


13 de mayo de 2026

Ejercicios de suelo pélvico: cómo fortalecer estos músculos

Hablar del suelo pélvico cada vez es más importante, especialmente porque muchas personas descubren su existencia hasta que aparecen molestias como pérdidas de orina, sensación de pesadez en la pelvis o dificultad para controlar ciertos movimientos del cuerpo.

Básicamente, los músculos del suelo pélvico funcionan como una especie de red de soporte ubicada en la parte baja de la pelvis. Su trabajo consiste en sostener órganos como la vejiga, el útero y el intestino, además de participar en funciones relacionadas con la continencia y la postura corporal.

Sin embargo, cuando estos músculos se debilitan, pueden aparecer diferentes síntomas que afectan la calidad de vida y la seguridad personal, pero la buena noticia es que existen distintos ejercicios del suelo pélvico que ayudan a fortalecer esta musculatura y mejorar su funcionamiento de manera gradual.

En este artículo te mostraremos cuáles son los beneficios de fortalecer el suelo pélvico, cómo entrenar correctamente estos músculos y qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar el control urinario y el bienestar corporal. Y no sólo eso, también conocerás algunos consejos prácticos para incorporar los ejercicios del suelo pélvico en tu día a día de manera sencilla y efectiva.

Beneficios de los ejercicios del suelo pélvico

Aunque normalmente se relaciona únicamente con la incontinencia urinaria, el suelo pélvico influye en diferentes funciones del cuerpo y juega un papel importante en la estabilidad física y el bienestar diario.

Uno de los beneficios más conocidos de los ejercicios del suelo pélvico es la mejora del control urinario. Cuando estos músculos están fuertes, ayudan a sostener mejor la vejiga y favorecen una mayor capacidad para controlar las ganas de orinar, especialmente en situaciones como reír, toser, estornudar o hacer ejercicio.

También pueden ayudar a reducir la sensación de presión o pesadez en la zona pélvica. Esto suele ser especialmente útil después del embarazo, durante ciertas etapas hormonales o con el paso de los años, cuando la musculatura puede debilitarse de manera natural.

Otro beneficio importante es la mejora de la estabilidad corporal. Esto es porque el suelo pélvico trabaja en conjunto con el abdomen y la espalda baja para mantener una buena postura y dar soporte al cuerpo durante los movimientos cotidianos. Cuando esta zona está fortalecida, muchas personas sienten mayor equilibrio y estabilidad física.

Además, los ejercicios del suelo pélvico pueden favorecer la recuperación después del parto y ayudar a mantener una mejor conciencia corporal. Pero lo más importante es que estos ejercicios son preventivos, por lo que no es necesario esperar a que aparezcan molestias para comenzar a fortalecer esta zona, sino que puedes integrarlos a tu rutina diaria y ayudar a mantener la salud pélvica a largo plazo, favoreciendo una mejor calidad de vida con el paso del tiempo.

¿Cómo entrenar los músculos del piso pélvico?

Aunque muchas personas creen que basta con apretar los músculos de la pelvis al azar, la realidad es que trabajar correctamente esta zona requiere identificar los músculos adecuados y activar la musculatura de manera controlada.

Además, es importante saber que estos ejercicios no deben causar dolor. Al contrario, la sensación correcta suele ser una contracción suave y profunda, acompañada de una ligera elevación interna, sin necesidad de contener la respiración ni hacer inhalaciones o exhalaciones exageradas.

Y para que entiendas mejor cómo realizarlos correctamente, a continuación te compartimos algunos puntos clave que vale la pena tomar en cuenta.

1. Encuentra los músculos del suelo pélvico

Antes de comenzar cualquier rutina, lo más importante es identificar correctamente los músculos del suelo pélvico, ya que muchas personas, sin darse cuenta, terminan activando otras zonas, como el abdomen o los glúteos, y trabajan músculos equivocados.

Una forma práctica de reconocerlos es imaginar que intentas detener el flujo de orina o evitar expulsar gases. Esa sensación interna de contracción y ligera elevación corresponde a los músculos que deben activarse durante los ejercicios del suelo pélvico.

Eso sí, detener la orina solo debe hacerse ocasionalmente para identificar la musculatura y no como un ejercicio frecuente, ya que interrumpir constantemente el flujo urinario puede alterar el vaciado natural de la vejiga.

Y aunque al principio puede costar un poco de trabajo reconocer esta zona, sobre todo si existe debilidad muscular o poca conciencia corporal, una vez que logras identificarla correctamente, el resto de los ejercicios se vuelve mucho más fácil de realizar.

2. Inhala y exhala manteniendo los músculos del suelo pélvico tensos

Una vez identificados los músculos correctos, el siguiente paso es aprender a mantener la contracción mientras respiras de manera natural.

Para comenzar, lo ideal es inhalar lentamente y, al exhalar, contraer suavemente los músculos del suelo pélvico. La sensación debe sentirse de manera interna, como si elevaras ligeramente la musculatura hacia arriba, pero sin hacer demasiada fuerza, ya que tensar de más puede generar fatiga o dificultar la activación correcta del suelo pélvico.

Además, muchas personas encuentran útil practicar este movimiento frente a un espejo o en un ambiente tranquilo para concentrarse mejor en las sensaciones del cuerpo. Por eso, al inicio es más importante enfocarse en la calidad de la contracción que en hacer muchas repeticiones.

Con la práctica constante, esta activación comienza a sentirse cada vez más natural y puede integrarse fácilmente en actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o levantar objetos ligeros.

3. Relaja los músculos durante 6 a 10 segundos

Muchas personas se enfocan únicamente en contraer el suelo pélvico, pero la relajación muscular también es una parte fundamental del entrenamiento.

Después de mantener la contracción durante algunos segundos, lo ideal es liberar completamente la tensión y permitir que los músculos descansen entre seis y diez segundos antes de repetir el ejercicio. Este momento de pausa ayuda a que la musculatura se recupere, evita la fatiga excesiva y favorece un mejor control del movimiento. Además, durante ese tiempo, la respiración debe mantenerse relajada y natural.

Con la práctica constante, la coordinación entre contracción y relajación mejora considerablemente, haciendo que el suelo pélvico responda mejor ante esfuerzos cotidianos como toser, cargar peso o realizar actividad física.

Ejercicios de suelo pélvico para mujeres

Algunas mujeres prefieren ejercicios suaves y estáticos, mientras que otras incorporan movimientos más dinámicos para fortalecer la pelvis de manera integral, por eso, existen diferentes ejercicios del suelo pélvico que pueden adaptarse a distintas etapas de la vida y niveles de condición física.

Lo importante es comenzar de forma progresiva y prestar atención a las sensaciones del cuerpo.

Ejercicio en posición sentada

Este ejercicio es ideal para comenzar porque permite concentrarse mejor en la activación muscular sin exigir demasiado al cuerpo. Además, puede realizarse fácilmente en casa, en la oficina o incluso durante actividades cotidianas.

Para hacerlo, siéntate con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Posteriormente, relaja hombros y abdomen antes de comenzar. Luego, contrae suavemente los músculos del suelo pélvico como si intentaras elevarlos hacia adentro y hacia arriba.

Mantén la contracción durante algunos segundos mientras respiras normalmente y luego relaja lentamente para volver a realizar este movimiento.

Ejercicio de pie

Una vez que existe mayor control muscular, los ejercicios de pie ayudan a trabajar el suelo pélvico en una posición más funcional para la vida diaria.

Para realizarlo, párate con los pies separados al ancho de las caderas y mantén una postura relajada. Contrae los músculos del suelo pélvico mientras inhalas y exhalas lentamente, intentando mantener abdomen y glúteos relajados para concentrar el trabajo únicamente en la pelvis.

Esta posición ayuda a que los músculos trabajen contra la gravedad, lo que puede aumentar gradualmente la fuerza y resistencia muscular.

Gato y perro

El ejercicio es muy popular porque ayuda a movilizar la columna mientras se trabaja la conexión con el abdomen y el suelo pélvico.

Para hacerlo, colócate en cuatro puntos apoyando manos y rodillas sobre el suelo. Al inhalar, arquea suavemente la espalda hacia abajo y abre el pecho. Luego, al exhalar, redondea la espalda hacia arriba mientras activas el abdomen y contraes suavemente el suelo pélvico.

Este movimiento ayuda a mejorar la movilidad de la pelvis y favorece la coordinación entre respiración y activación muscular. Además, puede ayudar a disminuir tensión lumbar y mejorar la postura corporal.

Puente de cadera

El puente de cadera es otro ejercicio muy útil para fortalecer pelvis, glúteos y abdomen al mismo tiempo.

Para realizarlo, acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Desde esa posición, eleva lentamente la cadera mientras activas abdomen y suelo pélvico.

Mantén la postura durante algunos segundos y luego baja lentamente la pelvis de forma controlada. Lo importante es evitar movimientos bruscos y concentrarse en mantener una activación suave y estable.

Este ejercicio ayuda a fortalecer diferentes músculos que trabajan en conjunto con el suelo pélvico, mejorando la estabilidad corporal y el control muscular.

Cada cuánto debes hacer los ejercicios de suelo pélvico

La frecuencia es uno de los aspectos más importantes cuando se busca fortalecer el suelo pélvico.

Lo más recomendable es realizar los ejercicios del suelo pélvico todos los días, incorporándolos de manera gradual en la rutina cotidiana. Aunque no es necesario dedicar sesiones largas ni intensas, basta con algunas series cortas de contracciones suaves varias veces, y con el tiempo, ir aumentando la duración y resistencia muscular.

También es importante escuchar al cuerpo y evitar la sobrecarga. Si aparece fatiga o tensión excesiva, lo mejor es disminuir la intensidad y priorizar la correcta ejecución.

Recuerda, la constancia siempre será más importante que la intensidad, por eso recomendamos mantener expectativas realistas y entender que el fortalecimiento muscular ocurre poco a poco.

Consejos para entrenar el suelo pélvico

Entrenar el suelo pélvico puede ser mucho más sencillo cuando se acompaña de hábitos saludables y una rutina constante. Por ejemplo, uno de los consejos más importantes es evitar hacer fuerza excesiva durante los ejercicios, ya que esto puede generar presión innecesaria sobre la vejiga o incluso tensar otras zonas del cuerpo.

Además, mantener una buena postura también hace una gran diferencia, porque la alineación entre espalda y pelvis influye directamente en la activación muscular y puede facilitar la correcta ejecución de los ejercicios del suelo pélvico.

Asimismo, la respiración relajada es clave durante todo el proceso, ya que contener el aire puede generar tensión innecesaria y dificultar la coordinación muscular. Incluso, muchas personas encuentran útil relacionar los ejercicios con actividades cotidianas para crear el hábito más fácilmente, por ejemplo, mientras se cepillan los dientes, trabajan sentadas o esperan el transporte público.

Lo más importante es entender que fortalecer esta zona no se trata de hacerlo perfecto ni de obtener resultados inmediatos, sino de un proceso gradual de conexión y fortalecimiento corporal que, con constancia, puede mejorar la calidad de vida, el bienestar y la seguridad personal.